La introducción de las nuevas Tecnologías de
la Información está produciendo una revolución
cuya importancia ha sido comparada con la que tuvo la revolución
industrial de fines del Siglo XVIII. A diferencia de aquella
época, la velocidad con que ocurren y se propagan los
cambios asociados a la Economía Digital no tiene referentes
en la historia de los países ni los mercados.
Estamos totalmente sumergidos en la era de la información;
la información se transforma en valor añadido.
Información no son datos ni herramientas ni recursos
humanos, es una mezcla medida de todos esos factores que se
deben preparar, organizar y comunicar para transformarse en
algo valioso.
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Esta realidad está obligando a las empresas a hacer
cambios en su gestión productiva y administrativa para
adaptarse a los nuevos escenarios competitivos, si bien estos
cambios deben realizarse de manera reflexionada, siguiendo
un proceso evolutivo y adecuado a la necesidad real de cada
caso.
Pensamos que es indispensable la adaptación al nuevo
modelo de mercado pero que tampoco es bueno lanzarse al
vacío, ni invertir grandes capitales simplemente
para estar a la última. La realidad de cada empresa
es diferente y por ello se debe adaptar en función
de sus necesidades en cada momento e ir evolucionando a
la par que éstas de manera racional y asimilada.
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